“De todos los derechos de las mujeres, el más grande es el de ser madre” (Lin Yutang)

Pues dicho y hecho. Aquí estamos de nuevo.

En la última entrada estuvimos hablando de la carne eco, y vimos que parece ser muchísimo más recomendable que la convencional, ya que favorece tanto el modo de vida de los animales como la salud de quienes los consumen. ¿Estáis de acuerdo?

Por otra parte os comentábamos así como quien no quiere la cosa que hemos tomado una decisión super importante en nuestras vidas ¡nos pasamos al lado extra-verde! aunque con ciertos matices de momento…

Para abrir nuevos caminos debes tener el valor de perderte

Desde mi punto de vista personal quisiera contaros las razones que nos han llevado a dar el paso. Así que aviso, este post es bastante personal, no hablaremos pues en esta ocasión de gastronomía propiamente dicha.

camino-al-solHace unos cuantos años que me intereso por la alimentación y la nutrición así como por la cocina y todo lo derivado de ella, de eso ya hablo por aquí. A raíz de esto hace ya mucho tiempo que conocí el mundo vegetariano y a muchas personas declaradas que me expusieron su punto de vista, el cual respeté hasta el extremo pero no compartí quizá porque me daba un poco de vértigo eso de enfrentarme a las posibles carencias que este modo de vida puede ocasionarte si no sabes llevarlo bien.

Así que seguí mi camino y hasta el día de hoy la idea iba y venía a mi cabeza, pero sin mayor importancia.

Desconocemos el amor de los padres, hasta que tenemos a nuestros propios hijos. (Henry Ward Beecher)

No ha sido hasta hace un par de semanas que como os digo me he documentado a tope sobre el consumo de carne eco y no eco, cuando he decidido dar el paso, y afortunadamente mi pareja también desea acompañarme. Aunque de momento nos limitaremos a no consumir animales terrestres, esto sí es por cuestiones de salud dado que sabemos que el pescado es muy necesario pues contiene DHA y además es una inestimable ayuda en la reducción del colesterol. Eso sí, siempre procedente de fuentes de pesca sostenible.

Sea como sea, y aunque de momento seamos cuasi vegetarianos como lo llaman, creo que en todo caso lo que nos ha llevado a tomar la decisión no está relacionado con nada en particular; salud, moral, especismo, etc., nada en especial, más bien creo que es una especie de “mezclum” encabezado por el hecho de ser padres.

Sí, ser mamá y papá de tres criaturas nos ha hecho conocer una serie de sentimientos hasta hoy día inexistentes para nosotros.

Y es que cuando traes al mundo a una criatura, o simplemente la acoges en tu seno en el caso de las adopciones, despierta en tu corazón algo tan indefinible que podría andar divagando por esta pantalla en blanco hora tras hora durante días, meses… ¡años! sin poder concretar nada. Ser PADRES lo cambia todo, te cambia la vida y te cambia a tí.los bebes se malcrian-amo-ser-mama

Te conviertes en una nueva versión de tí mismo que jamás hubieses imaginado alcanzar. Una versión a mi juicio, maravillosa, algo que te convence de que si mueres, lo harás satisfecho.

Bien, pues es ese sentimiento y no otro el que me hizo empezar a empatizar con esas mamás (vacas, ovejas, cabras, cerdas…) unas mamás inocentes que trajeron al mundo a sus bebés sin saber que dicho mundo no estaba hecho para dejarlas disfrutar de sus criaturas.

No eran conscientes de que en ese mundo las esperaban unos brazos fríos e insensibles que arrancarían a sus pequeños de sus entrañas para siempre.

Me da igual la razón, me da igual que sea para comer cochinillo, cabrito o corderito, me da igual si es para llevárselo a casa a cuidarlo entre algodones, me da igual todo. Lo que no me da igual es el hecho de que se separe a una  madre de su cría por nada del mundo, es antinatural y como sabéis por aquí defendemos al 100% lo natural.gatita-abrazando-gatito

Y lo natural es que después de pasar un embarazo y los dolores más espantosos del mundo para traer al mundo a ese ser que es un pedazo de tí, sea para poder acogerlo entre tus brazos (o patas) y besarlo, lamerlo, acunarlo, abrazarlo y quererlo hasta el final de tus días.

Y es esta la razón gourmetianos por la cual hemos decidido seguir adelante con nuestro proyecto con nuevos matices, con nuevos enfoques. Seguiremos por nuestra senda de color cada vez más verde, con la férrea convicción de hacer aquello que creemos está bien hecho, por supuesto respetando a todo el mundo y sin posicionarnos, ni muchísimo menos desear enfrentarnos con nadie.

Por aquí estamos para todos los que deseéis seguirnos. Y continuaremos informándonos acerca de cada tema que pueda resultaros de interés, así como respondiendo a cuantas dudas podamos responder.

Siempre a vuestra disposición, que para éso nacimos hace ya un par de meses 🙂

¡Abrazos de colores!

El mimo y culto al paladar provienen de nosotros mismos

Niño no come¡No quiero! ¡no me gusta! ¡puaaaag! Estas son las lindezas con las que me deleita mi hija cada vez que nos sentamos a la mesa. Son tremendas minas que va sembrando a mi paso y que hacen que cada día y poco a poco, vaya perdiendo mi interés por prepararle nada (no mis ganas), ya que siempre acaba en el estómago de sus padres, quienes al gustarles comer bien, terminan comiendo por exceso. Digo esto porque la solución siempre podría ser que comiésemos sobras y punto, pero como sabéis quienes me seguís nos gusta cuidar el estómago y procuramos que la comida de cada uno nos proporcione cuanto necesitemos. Por desgracia no es ese el caso de mi niña de ya casi 4 años, y una ya se siente desgastada.

Puaaaag!!!

Recuerdo el principio del fin, cuando cumplió los 6 meses, edad en la que te dicen los pediatras que ya puedes empezar a darle alimentos. Recuerdo también mi ilusión y mis ganas por que pasase el tiempo y probase muchas cosas para así descartar alergias e intolerancias y poder prepararle recetas ricas, sanas y originales como las que proponen revistas y páginas infantiles tipo www.pequerecetas.com, o algunos libros tipo “Comida sana para bebés y niños pequeños” de la editorial PaRRagon (muy recomendable por cierto) y por fin dejarme de purés. Recuerdo que cada nuevo alimento era recibido con una arcada, que me decía a mi misma “tranquila, tiene que acostumbrarse, verás como al final come” Recuerdo, recuerdo, recuerdo… y 3 años después aquí sigo, recordando y desesperando porque mi niña no quiere probar cosas nuevas (ni viejas), porque no hay nada que le guste de verdad salvo los huevos. Porque a pesar de haber leído libros de psicología infantil por un tubo, incluyendo “Mi niño no me come” de Carlos González, la frustración que sufre una madre cuando sigue luchando y cocinando con toda la ilusión para ver la expresión de asco en la cara de su hija nada más ver el plato y sin ni siquiera probarlo, es demoledora.

Y qué decir si además eres una fan de la comida sana y te ves un mal día preparándole a tu hija aquellos platos que dijiste que jamás entrarían en tu casa solo por verla comer… ¡y ya ni decir de comprarlos congelados! A tomar por saco la “categoría gourmet” de la que tanto hago alarde, los sabores que montan un sinfín de festivales en tu boca con solo entrar en ella, ¡ja! con mi niña nada sirve salvo un huevo frito, un huevo cocido o sí! una tortilla. Tal vez de guarnición unas aceitunas entren bien. Huevos cocidosLejos de ahí lo que su madre o su padre consideren de “gourmets” está fuera de su pequeño diccionario infantil.

Las delicatessen están en nuestro paladar

La reflexión de esto es muy sencilla, los alimentos que para unos están catalogados como “glamourosos” para otros están considerados como “asquerosos”

Si queréis hacer la prueba, servirle a mi hija una espuma de patata con huevas de Mujol sobre una cama de carabineros. Así veréis la expresión más horrorizada que podáis imaginar en su inocente rostro de cuento de hadas.

Pero vamos, que no hace falta irse tan lejos. Y no digo con esto que me dedique a prepararle semejantes platos, que no soy tan cruel, digamos que una simple ensalada basta para hacerla llorar.

Así que de ahí que en Eco&Tessen tomemos nota y queramos adaptarnos a los gustos personales e individuales de quienes acudan bien por gusto, bien por curiosidad, bien por casualidad a este humilde blog.  Conozco a alguien que siempre dice que no hay plato más delicioso que una buena tortilla de patatas, ¡pues entonces vamos a buscar las mejores patatas y cebollas (si la quiere con cebolla), los mejores huevos y cómo no, el mejor aceite! incluyendo una sal de calidad ¿verdad? 😉

Así que cuéntanos ¿cuáles son tus delicatessen más selectas?